Hace varios años que me dedico a dar clases y tengo la bendición hermosa de ser testigo de la búsqueda espiritual que muchas personas hacen a mi alrededor. Búsquedas de bien-estar, de desapegos, de pensamientos positivos, de fluir, de dejar ser, de aceptación… Algunas de esas búsquedas nos tocan de cerca o las tenemos como materias pendientes, y vamos encontrando en el camino de la vida de cada uno, situaciones y personas que nos van ayudando en esa búsqueda.
Tendemos a buscar guías externas para encontrar las soluciones internas. ¿No es paradójico? Es como abrir la ventana de tu cocina porque quieres tener pensamientos luminosos. La verdad es que nadie que medite y entrene su mente necesita depender de alguien más para evolucionar su propia mente y espíritu. Vivir dependiendo de otros es vivir atento a lo que nos digan y hagan, nos hace estar colgados como péndulos, suspendidos, sin base, inconclusos, sin resolvernos.
Gastamos más energía en buscar quién nos diga cómo sentir o pensar, que en solucionar lo que sentimos y pensamos. Si pudieses tomar en serio tu vida, dedicar tus minutos a verte más a los ojos, a estar en silencio, a elegir los pensamientos que vas a usar en el día, a sonreirle a todo lo que sucede, a nutrirte de todo lo mejor que hay en el mundo… Estarías más en conexión con tu alma y en sintonía con todo lo que ocurre a tu alrededor.
“Un meditador no necesita de un guía personal. Por el contrario, un meditador solo necesita una cosa: la atmósfera de la meditación. Necesita de otros meditadores; necesita rodearse de otros meditadores. Porque cualquier cosa que nos esté sucediendo internamente, no pasa sólo con nosotros mismos, también afecta a las personas que están alrededor. En esta comunión las personas están en diferentes estados de meditación. Para meditar con estas personas, solo es necesario sentarse silenciosamente junto a ellos, y serás atraído más y más hacia tu propio potencial intrínseco.
Si puedes llegar a ser simplemente quien eres, si tú puedes florecer en tu naturaleza intrínseca, luego solo tendrás dicha, una paz que no puede ser expresada en palabras; tu ser será una poesía, una danza, porque estarás a tono con la existencia. Estar en sintonía contigo mismo es el único camino para estar en sintonía con la existencia. Nadie necesita un guía personal, porque toda guía personal, no es nada más que un lindo nombre para depender de alguien más, y él te distorsionará.” – Osho
